Elecciones en Andalucía

El PP da un golpe en la mesa y apunta a Sánchez y a la Moncloa  

El partido de Juanma Moreno se alza con la mayoría absoluta en el tradicional granero de votos socialista como primera fuerza en las ocho provincias de la región

Juanma Moreno

EFEJuanma Moreno

 

El Partido Popular ha dado un golpe en la mesa. La aplastante victoria de Juanma Moreno Bonilla en las elecciones de este domingo en Andalucía es un espaldarazo a Alberto Núñez Feijóo en su camino para desalojar a finales del año que viene a Pedro Sánchez y al PSOE de la Moncloa.

El PP ha completado una jornada histórica ganando en las ocho provincias de la región, que siempre ha sido considerado el principal caladero de votos del Partido Socialista en España, y en la mayoría de los grandes feudos de la izquierda.

Además, borra de golpe cualquier vestigio de enfrentamiento que pudiera quedar tras la pasada crisis popular cuando la batalla entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayudo estuvo a punto de mandar a la UVI al partido conservador.

Pero ni la sombra de una corrupción que parece no abandonar jamás al PP, ni los rescoldos de la salida traumática de Casado, ni las amenazas de VOX, ni el candidato de Pedro Sánchez han podido parar la incontestable victoria de los populares y de un Moreno Bonilla que supo esconder lo necesario las siglas de su partido y envolverse en la bandera andaluza para hacer una campaña inteligente y fructífera a la vista de los resultados obtenidos.

De los peores guarismos de la historia en 2018, Moreno Bonilla ha pasado a obtener una sorprendente e incontestable mayoría absoluta. Ha ganado 831.000 votos y 32 escaños. Un resultado que va a poner patas arriba la política española en lo que se adivina como el primer paso de un cambio de ciclo que parece imparable; un cambio que puede tener su segundo envite en las próximas elecciones municipales y autonómicas de mayo del año que viene y su desenlace en las generales de diciembre del 23.

El panorama para el PP no puede estar más despejado. Moreno Bonilla ha conseguido lo que más ansiaba su líder nacional: ganar con holgura y frenar a la ultraderecha hasta convertirla en irrelevante para la gobernabilidad de Andalucía. De no haberlo logrado, y de repetirse otro acuerdo como el de Castilla y León, la línea que hubiera separado a ambos partidos habría sido prácticamente invisible y le habría resultado muy difícil defenderse de los ataques de la izquierda que veía en estas elecciones una nueva oportunidad para poder decir que PP y VOX son lo mismo.