COMUNICACIÓN

El nombramiento de Tornero, la “gran farsa” política de RTVE

Su nombramiento, vendido como una especie de renovación justa y necesaria de la cúpula directiva, no fue más que un cambio de cromos entre partidos que serviría para llegar a un acuerdo en la renovación del Consejo General del Poder Judicial

El expresidente de RTVE, José Manuel Pérez Tornero

RTVEEl expresidente de RTVE, José Manuel Pérez Tornero

Que nadie se engañe, bajo la dimisión de José Manuel Pérez Tornero como presidente de la Corporación de RTVE subyacen los mismos movimientos políticos que han alimentado los reinos de taifas que cohabitan en la televisión pública desde hace muchas décadas, más de la que deberían. La excusa puede que sea, como explicó en su carta el dimitido, que ya “no le dejan continuar con su proyecto”. El caso es que nadie, ni dentro ni fuera de la Corporación, sabe a ciencia cierta de qué proyecto se trataba.

Su nombramiento, vendido como una especie de renovación justa y necesaria de la cúpula directiva, no fue más que un cambio de cromos entre políticos. El PSOE cedía en la elección de la presidencia de la Corporación (lo que jamás hizo el Partido Popular durante sus mandatos) a cambio de llegar a un acuerdo en la renovación del Consejo General del Poder Judicial, que en esos momentos llevaba más de dos años en funciones. “La directriz general en el momento del nombramiento de Tornero fue: ‘Televisión Española no puede ser un problema’, a nueve meses de las elecciones las cosas han cambiado”, desvela Juan, nombre ficticio de un miembro del colectivo de trabajadores Sinpersonal-Sinproduccion propia interna.

Un año y medio después de ese acuerdo, con el CGPJ sin renovar, con un año electoral a la vista, y con la percepción del PSOE y de Unidas Podemos que los populares cada vez tienen más influencia en RTVE, José Manuel Pérez Tornero se ha visto obligado a dimitir tras constatar que ha perdido el apoyo mayoritario del Consejo de Administración de RTVE. Ojo, obligado a dimitir puesto que no podía ser cesado y en los pasillos de la Corporación creen que para hacerlo “seguro que le habrán seducido con un puesto más apetecible”. La dimisión forzada de Pérez Tornero es también fruto del malestar que rezuma Moncloa respecto a los medios de comunicación.

Sostiene Juan que el nombramiento de Tornero fue una “gran farsa” que vendieron para solucionar los problemas, “pero los problemas en RTVE vienen de lejos, de antes de Tornero. Ni se han resuelto, sino que han ido a peor. Ahora, coyunturalmente les interesa mover ficha y punto”, denuncia.

Los barros de donde viene la Corporación

Para entender estos lodos hay que recordar aquellos barros de donde viene la Corporación. Tornero fue elegido como presidente de RTVE entre los 10 miembros del nuevo Consejo de Administración que surgió tras de examinar a los cerca de 90 aspirantes que se presentaron en 2018 al concurso público que se suponía llevaría la trasparecía a RTVE. Por no alargar la explicación y tras unos cuantos parones, por fin, el 25 de febrero de 2021 el Congreso y el Senado eligieron a los 10 consejeros que les correspondían. Fueron seleccionados, se supone, entre los mejores proyectos presentados al concurso público. Así las cosas, PSOE, PP, Unidas Podemos y PNV se repartieron el Consejo de RTVE. Tres consejeros planteados por el PSOE (Ramón Colom Esmatges, Elena Sánchez Caballero y Conchi Cascajosa), tres sugeridos por el PP (Carmen Sastre, Jenaro Castro y María Consuelo Aparicio Avendaño), dos recomendados por Unidas Podemos (Roberto Lakidain y José Manuel Martín Medem), y uno de la cuerda del PNV (Juan José Baños Loinaz). El décimo fue José Manuel Pérez Tornero, flamante presidente de RTVE de consenso que sustituía en el cargo a Rosa María Mateo, elegida a dedo en una supuesta etapa de transición hacia el tan deseado proceso de independencia. “No sirvió para nada, ni proyecto, ni mérito, ni nada. Fue una gran mentira. Tornero fue una gran mentira. Un bluff. Todos pactaron o casi todos y ahora, porque les interesa se llevan las manos a la cabeza”, confiesa Juan.

“La institución radiotelevisión española debería ser ejemplo de independencia, de servicio público, etcétera y les importa un carajo. Basta este ejemplo. Hace un año la empresa aminoró el capital social en 128 millones de euros. Han tenido que hacer una modificación a la baja del capital social y le han metido un bocado del 10%. Las cuentas están falseadas y nadie dice nada. Eso ya era motivo suficiente para destituir a todo el equipo directivo”, denuncia indignado.

Mandato conflictivo

El recién nombrado presidente comenzó su mandato con una convivencia conflictiva con el consejo de administración y una tensa relación con los comités de informativos, entidades que representan a los periodistas. Durante su año y medio de presidencia, Tornero ha jugado a dos bandas, intentando contentar a unos y a otros.

La primera gran brecha con el Consejo de Administración se produjo cuando Tornero anunció el fin del programa de Jesús Cintora se supone que presionado al mismo tiempo por Moncloa y por el PP. Lo cierto es que Las cosas claras fue un programa producido por LacoProductora (José Miguel Contreras) que en sus tres primeros meses de vida costó 43.048 euros por programa, un gran fracaso de audiencia y un espacio que jugó con la fina línea que separa la información del entretenimiento para poder justificar su externalización.

Tornero continuó haciendo amigos con la destitución de Amalia Martínez de Velasco como directora de contenidos generales, el nombramiento de su sustituto, José Pablo López (que venía de presidir Telemadrid y de 13TV) y la designación de Josep Vila como jefe de Informativos de RTVE. A los consejeros tampoco les gustó el poder aglutinado por José Juan Ruiz, su mano derecha. Para colmo, en 18 meses Tornero ha ampliado los puestos de directivos de RTVE. Con 196 cargos puede presumir de haber cubierto el récord en la historia de la Corporación. De hecho, para los cargos intermedios de subdirección ha sumado 24 nuevos puestos. En RTVE los coroneles han pasado de 79 a 103.

“De esos cargos salió el de Mireia Piqué, su mano derecha en una de sus empresas privadas de Barcelona. Aquí todos los consejeros tienen empresas en el campo de la comunicación, incluido el propio Tornero, pero están bendecidos, nadie dice nada”, denuncia Juan. “¿Sabes por qué? A nadie le importa RTVE, lo que les importa es tener mando en plaza y manejar los 1.200 millones del presupuesto que tiene la Corporación. Repartirlo bien entre las esferas de influencia, son contratos públicos muy suculentos. Manejar el presupuesto de la radiotelevisión española es manejar mucho dinero. Es un sector muy potente, movemos el 3% del PIB. En RTVE programan las productoras, son ellas las que mandan, no hay criterio ninguno, la parrilla de programación está en manos de multinacionales, así está todo deslavazado y con una audiencia que le da la espalda. Cuando no generas imagen de marca, generas rechazo y eso no hay quien lo levante”, denuncia indignado.

Los datos más bajos de la historia

Lo cierto es que RTVE vive la mayor crisis de audiencia de su historia. Tanto La 1 como La 2 han desaparecido del mando de las televisiones. La 1, la cadena que debiera ser el buque insignia de la pública, va a terminar el mes de septiembre con un 8,6% de cuota de pantalla y viene de un mes de agosto con un 8,1%. A este paso terminará el año con los datos más bajos de toda su historia.

No parece que haya proyecto para levantar este fiasco. El pasado 14 de septiembre de septiembre, RTVE presentó una supuesta nueva temporada en la que los estrenos brillaron por su ausencia o por su fiasco. Se han cancelado formatos como Maestros de la costura, mientras la eterna Cuéntame sigue esperando un final digno para una serie digna de récords. Entre los estrenos, Mapi, la marisabidilla preguntona de las 22.00 horas, parece que por lo menos sostiene la media de la cadena, pero ni Te ha tocado ni Hablando claro cumplen objetivos. El prime time brilla por su inmovilismo con la nueva edición de MasterChef. La única novedad recae en Dúos increíbles, un talent musical producido por Ganga (Cuéntame) que goza de un presupuesto de 9 millones de euros.

La gestión de Tornero ha apostado todo al fútbol. Adquirió los derechos del mundial de Qatar en una puja que ha costado al erario 35 millones de euros y llega precedida de grandes críticas, no sólo por el pastizal invertido para ver 20 de los 64 partidos de la competición, sino por invertir en un mundial que se celebra en un país que no respeta los derechos humanos. Además, RTVE emitirá, los próximos cuatro años, los partidos de la selección masculina, la Eurocopa 2024, la Eurocopa femenina 2025; las dos Eurocopas masculinas Sub-21 de 2023 y 2025; y las dos finales de la UEFA Nations League. Por supuesto, sin confesar el montante que ha pagado por todo.

Vuelta al punto de partida

Tras su dimisión, RTVE regresa al punto de partida, necesita una figura de transición, una Rosa María Mateo bis que, con toda probabilidad, saldrá del Consejo de Administración. La norma obliga a que la elección del sucesor surja en el Congreso, necesita un consenso entre PSOE y PP que, de momento, se antoja inviable. Sobre todo, cuando los políticos de este país no han sido capaces ni de llegar a un acuerdo para renovar el Tribunal Constitucional y mucho menos el CGPJ.

El nombre que más suena para sustituir a Tornero es el de Elena Sánchez, periodista de la casa que conoce el percal en el que va a tener que navegar. “Partimos de cero y posiblemente volvamos a empezar con una figura de tránsito, más justificada que el dedazo de Mateo. Elena Sánchez aguantará el chaparrón, por lo menos hasta las elecciones. Llega con una coartada para construir el guion, por supuesto lejos de acuerdos pasados. ¿No quieres pacto? Pues ahora os jodéis, les dirán. Por supuesto se rodeará de los que les interese para la programación y seguimos en bucle. El problema es que el bucle es cada vez más grande, cada vez más degradación y menos audiencia. Ya está todo hecho. El paripé, la gran mentira de RTVE”, concluye.