Patxi López presidirá el Congreso que por primera vez no estará dominado por el bipartidismo

El exlehendakari Patxi López será el nuevo presidente del Congreso de los Diputados. Será elegido este miércoles pero su designación es cosa hecha gracias al acuerdo alcanzado por su partido, el PSOE, con el PP y Ciudadanos. Dicho acuerdo ha sido posible gracias a que finalmente los populares tendrán más representación que nadie en la Mesa de la Cámara con tres puestos, dos vicepresidencias y una secretaría. Los socialistas tendrán una secretaría además de la presidencia y Ciudadanos y Podemos obtienen una vicepresidencia y una secretaría cada uno, aunque la formación de Pablo Iglesias se ha mantenido alejada de la negociación por su reclamación de cuatro grupos, que las demás fuerzas políticas rechazan.

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psoe-448La negociación con el PP se había complicado por su pretensión de tener más representación que ningún otro grupo en el órgano de gobierno del Congreso. Los socialistas hubieran preferido que el tercer puesto que se han adjudicado los populares hubiera ido a parar a otro grupo, concretamente al PNV, pero finalmente han preferido ceder para asegurar la elección de López con el mayor respaldo posible. Los 'populares', que siempre han defendido que la presidencia debía ser para el partido más votado, probablemente no votarán a favor de López, pero sí han renunciado a presentar candidato alternativo, lo que facilitará que el exlehendakari acceda al cargo.

Ha sido el propio Mariano Rajoy quien ha hecho oficial ante la Junta Directiva Nacional del PP que el grupo popular se suma al acuerdo alcanzado por el PSOE y Ciudadanos a cambio de tener mayoría en la Mesa del Congreso, con dos vicepresidencias y una secretaría. Rajoy ha propuesto a Celia Villalobos, Alicia Sánchez Camacho y Rosa Romero para esos tres puestos. En el caso del Senado, el PP cuenta con mayoría absoluta por lo que no tiene ningún obstáculo para que su candidato, Pío García Escudero, repita en la presidencia. Se había especulado con la posibilidad de que le sustituyera Javier Arenas, pero él mismo dijo hace un par de días a Europa Press que no aspiraba a ese cargo y elogió la labor de García-Escudero. "No me he planteado en ningún momento ser presidente del Senado", afirmó.

Fuentes populares han aprovechado para defender que el gesto de su partido en la configuración de la Mesa demuestra su disposición y su apuesta por el entendimiento con otras fuerzas políticas en esta nueva etapa. Esa exhibición de tolerancia y capacidad para el diálogo se produce en unos momentos en los que el color del futuro Gobierno de la nación sigue siendo una incógnita y la posibilidad de unas nuevas elecciones una seria preocupación. Es más, al mismo tiempo que anunciaba el acuerdo parlamentario, Rajoy ha vuelto a defender un Gobierno "con amplia base parlamentaria", pero sobre su presidencia se ha limitado a señalar que debería estar "encabezado por el PP". Es decir, ha tendido de nuevo la mano a PSOE y Ciudadanos porque “comparten” principios “básicos” y tienen “espacio para dialogar”.

Aún así, no ha podido evitar lanzar alguna que otra pulla a Pedro Sánchez cuando ha criticado los pactos a los que pretende llegar con tal de impedir un Ejecutivo encabezado por el PP y que, según él, son consecuencia de sus "urgencias personales". El líder socialista, por su parte, ha ‘olvidado’ al grupo popular cuando ha comentado ante los periodistas el acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos para el reparto de la Mesa. “No hemos querido llegar a ningún acuerdo con el PP", ha dicho y ha añadido: "Hemos intentado también un acuerdo con Podemos. Desgraciadamente, Podemos no ha querido", ha lamentado el secretario general del PSOE.

Iglesias convierte la petición de cuatro grupos en otra línea roja

Podemos ha sido el partido que se ha mostrado más reticente ante la negociación debido a su empeño en reivindicar cuatro grupos parlamentarios para sí y para sus socios territoriales de Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia. La reclamación ha sido mal recibida por los otros tres grupos mayoritarios de la Cámara, hasta el punto de que en una reunión celebrada este martes con sus diputados y senadores, el líder socialista, Pedro Sánchez, ha pedido al conjunto de las fuerzas políticas que no desvirtúen la naturaleza del Congreso, que no es territorial sino “de índole nacional”, y ha recordado que en el año 1982 el PSOE ya renunció a tener tres grupos parlamentarios, agrupando en uno solo a los socialistas vascos y a los catalanes. Pablo Iglesias le respondía poco después que, si no hay acuerdo sobre su petición, los "entendimientos ulteriores serán muy complicados".

En su afán por hacerse con los cuatro grupos, Podemos he llegado a proponer en los últimos días su renuncia a parte de la financiación por grupo -el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, le acusó de moverse por un interés crematístico- e incluso a reducir los tiempos parlamentarios. Sin embargo, el propio Patxi López dejó claro el lunes que "no es cuestión de acordar o no acordar" nada con Podemos, sino de que lo permita el Reglamento o no. Y el Reglamento en su artículo 23.2 dice lo siguiente: "En ningún caso pueden constituir Grupo Parlamentario separado Diputados que pertenezcan a un mismo partido. Tampoco podrán formar Grupo Parlamentario separado los Diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado".

Fuentes socialistas han confiado hasta el último momento en que podrían reconducir la situación postergando la decisión definitiva sobre la petición de Podemos a una reforma urgente del Reglamento del Congreso. Ahora bien, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que ha dejado la puerta abierta a la suma a última hora del partido de Pablo Iglesias, le ha recordado que “este acuerdo asegura que el reglamento de la Cámara no va a estar a favor de nadie” o, lo que es lo mismo, que no cuente con poder forzar su reforma a cambio de eventuales apoyos a otras fuerzas políticas.

La postura de Ciudadanos ha sido siempre favorable a que la Mesa refleje la pluralidad del nuevo Congreso de los Diputados, pero las declaraciones hechas este mismo martes por Pablo Iglesias esgrimiendo la constitución de los cuatro grupos como uno de los requisitos ‘sine qua non’ para una “alianza progresista” indican que esté dispuesto a transigir. Pese a todo, responsables de la dirección del PSOE confían en que, si no quiere desgastarse ante el electorado de izquierdas, Podemos acabe apoyando a López. El portavoz parlamentario del partido y encargado de las negociaciones, Antonio Hernando, ha dicho que continuarán hablando "con todos" incluso hasta el momento en que empiece el Pleno de constitución de las Cortes, convocado para las 10.00 horas de este miércoles. De momento, Iglesias ha colgado este tuit nada más conocerse el acuerdo para que Patxi López presida el Congreso.

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Un Congreso fragmentado y atomizado para la XI Legislatura

La sesión constitutiva del Congreso comenzará con la elección del presidente. Los nuevos diputados introducirán la papeleta con el nombre de su candidato en la urna. En una primera ronda, el elegido debe recabar la mayoría absoluta con 176 apoyos. Si no lo logra, la segunda ronda se disputa entre los dos candidatos que hayan obtenido más apoyos, por lo que gana quien consiga la mayoría simple.

El Congreso de los Diputados de la XI Legislatura tendrá, en principio, diez grupos parlamentarios, aunque la cifra final depende de que Podemos consiga o no imponer sus pretensiones. Serán estos: PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos, En Marea, En Comu Podem, Compromis, ERC, Democracia y Libertad y PNV. En el Grupo Mixto, que funciona como el ‘cajón de sastre’ de la Cámara, se integrarán un diputado por Coalición Canaria, dos de EH Bildu y dos de Izquierda Unida, además de cuatro procedentes de las filas del PP que salen de dicho grupo por distintos motivos. Uno es el comisionista Pedro Gómez de la Serna, a quien su partido ha presionado para que dejara el escaño sin conseguirlo. Los otros tres son dos diputados de UPN y uno de Foro Asturias que se presentaron a las elecciones en coalición con el Partido Popular pero que acabarán en este grupo por su carácter indiscutiblemente regional. Desaparecen como grupos independientes Izquierda Unida, que se integrará en el Mixo, y UPyD que no consiguió representación parlamentaria el 20-D.

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