Debate de los PGE en el Senado, reforma laboral y discurso del Rey para cerrar el tenso año político

Sánchez celebrará el año nuevo de 2022 con independencia de UP y de los nacionalistas y capacidad de cambiar el Gobierno y adelantar las elecciones. 

Sánchez Senado PGE

Acabado el ‘puente de la Constitución’, con un manto de agua y nieve en la mitad norte de España, el país se encamina hacia la recta final de la mitad de la legislatura que este jueves tendrá en el Senado el primer examen  para la aprobación de los PGE de 2022, con el debate y votación de cinco enmiendas a la totalidad. Un trámite que el Ejecutivo espera superar con una mayoría holgada, lo que permitirá que las cuentas queden aprobadas definitivamente el 21 de diciembre ofreciendo al presidente Pedro Sánchez la estabilidad de su mandato y de su Gobierno hasta el finales de 2023.

Aunque antes de final de año quedan otras citas importantes como son el discurso del Rey Felipe VI de Navidad, la negociación final de la ‘reforma laboral’ y las leyes de la Memoria Histórica y Audiovisual, aunque estas últimas podrían quedar relegadas para el curso político de 2022.

En estas circunstancias, y mientras en el PP no logran salir de su batalla interna entre Isabel Ayuso y Pablo Casado, el presidente Sánchez está a punto de descorchar champaña en La Moncloa para festejar el costoso y oneroso pacto final de los PGE.

Lo que le permite a Sánchez recuperar su independencia y su autonomía, frente a sus aliados nacionalistas y sus socios del Gobierno, los ministros de UP que siguen con expectación los últimos movimientos de Yolanda Díaz y su ambición política y electoral.

Logrados los PGE de 2022 al presidente le quedan, para el nuevo año, dos retos de envergadura como son doblegar el nuevo repunte de la pandemia y relanzar el crecimiento económico en España, dos asuntos importantes que pueden condicionar su calendario electoral.

Porque es Sánchez y nadie más quien tiene la potestad de un eventual adelanto de las elecciones (si por ejemplo quiere evitar tener a Yolanda y Ayuso como competidoras).

Como tiene la prerrogativa de abrir una nueva crisis de Gobierno una vez que considera que su vicepresidenta Yolanda Díaz no debe seguir en su Gabinete porque en 2022 estará en plena campaña electoral, para lanzar su nueva ‘plataforma’ política de la izquierda transversal, con la que pretende competir esencialmente contra el PSOE.

Asimismo, Sánchez guardará distancias muy largas con ERC, PNV y Bildu que le han hecho pasar ‘las de Caín’, en la negociación de los PGE con toda clase de amenazas y chantajes, y a los que no les debe nada más a la vez que les advierte del riesgo cada vez mayor de una victoria electoral de la derecha. No en vano Iván Redondo ha escrito que si la candidata del PP es Ayuso en lugar de Casado la derecha puede sumar una mayoría absoluta de 202 escaños entre el PP y Vox.

Se abre pues el turno de Sánchez con manos libres para adelantar comicios y hacer una nueva crisis de Gobierno si lo considera oportuno y de paso para incorporar a su Ejecutivo algún peso pesado del PSOE si pretende  confirmar su regreso a campo de la socialdemocracia constitucional.

Sobre todo vista ahora la gran debilidad de su gabinete tras la marcha de Calvo, Ábalos y Redondo, la escasa valía -como lo demostró en Murcia- del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y de su Portavoz Isabel Rodríguez, y la poca trascendencia política de su vicepresidenta primera Nadia Calviño, volcada obligatoriamente en la Economía y gestión de los Fondos UE.

Sánchez tiene pues, cuando los PGE superen la prueba del Senado, plena autonomía y amplio poder pero con retos difíciles hasta nuevas elecciones como son la economía, la pandemia y la nueva izquierda de UP.

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