Más de 500 inmigrantes entran en Melilla en un salto masivo y violento de la valla fronteriza

Usaron una cizalla para romper la puerta de acceso al control fronterizo y luego saltaron por el tejado para entrar en la ciudad

Varias decenas de inmigrantes han entrado este viernes en Melilla tras romper la puerta de acceso al paso fronterizo de Barrio Chino

EFEVarias decenas de inmigrantes entraron a finales de junio en Melilla tras romper la puerta de acceso al paso fronterizo de Barrio Chino

La Delegación del Gobierno ha elevado a unos 2.000 migrantes el número de personas que han intentado pasar a Melilla este viernes desde Marruecos, de los cuales más de 500 lo han conseguido. De éstos, 130 han sido derivados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). El grupo logró romper con una cizalla la puerta de acceso al puesto de control fronterizo del Barrio Chino, saltando por el tejado del mismo para acceder a la ciudad española.

Se trata de la primera entrada de importancia que se produce en Melilla desde la normalización de las relaciones entre España y Marruecos en abril de 2022, tras el giro de posición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre el Sáhara Occidental. Coincide, además, a días de que se celebre la cumbre de la OTAN en Madrid, el 29 y 30 de junio, motivo por el que se han extremado las medidas de seguridad.

Según ha informado la Delegación del Gobierno en Melilla, el asalto ha sido protagonizado por un grupo de subsaharianos, "perfectamente organizado y violento", que ha roto la puerta de acceso del puesto de control fronterizo de Barrio Chino y han accedido a Melilla saltando por el tejado de dicho control.

Han sido cerca de 2.000 migrantes que se encontraban en las inmediaciones del Gurugú los que han iniciado la aproximación hacia Melilla sobre las 06.40 horas, momento en el que se ha activado la alarma anti-intrusión de la Comandancia de la Guardia Civil.

Dispositivo del lado marroquí

Al respecto, la Delegación del Gobierno ha destacado que, "a pesar del amplio dispositivo desplegado por las fuerzas de seguridad marroquíes, en coordinación con las Fuerzas de Seguridad del Estado de España", cerca de 1.500 migrantes han conseguido acercarse a las inmediaciones de Melilla.

Asimismo, ha indicado que sobre las 8.40 horas, "un grupo de más de 500 subsaharianos, tras romper con una cizalla la puerta de acceso del puesto de control fronterizo de Barrio Chino, han iniciado la entrada a Melilla, saltando por el tejado del mismo".

Según los últimos datos disponibles, al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) han llegado 130 migrantes subsaharianos, "todos ellos varones y, aparentemente, mayores de edad", aunque no precisa el número de heridos, varios de los cuales necesitaron ayuda de otros compatriotas al no poder caminar.

Por último, ha destacado que en el dispositivo han participado por parte de la Guardia Civil un helicóptero, siete patrullas de seguridad, tres patrullas de la compañía Fiscal, tres equipos MIR y un dron y por parte de la Policía Nacional, cuatro patrullas y dos furgonetas de la UIP. Además, dos patrullas de la Policía Local han colaborado, cortando las carreteras para garantizar la seguridad del dispositivo y de los ciudadanos.

SOS de la Guardia Civil

Por su parte, la asociación profesional de la Guardia Civil JUCIL ha pedido este viernes que el Ejército participe en el control de la frontera sur, después de lo ocurrido en la valla de Melilla.

Según explica en un comunicado esta asociación, mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil, no hay suficiente agentes para contener "las avalanchas de personas" que intentan entrar en la ciudad autónoma y carecen además de material antidisturbios adecuado.

"Han accedido cientos de personas y para contener este tsunami humano había una veintena de integrantes de los GRS de la Guardia Civil, menos de un agente por cada veinte asaltantes a la valla" denuncia el secretario general de JUCIL, Ernesto Vilariño.

Además de la participación del Ejército, la asociación pide materiales antidisturbios adecuados para evitar que los agentes resulten heridos y para que puedan realizar mejor sus tareas de contención.

Vilariño ha acusado directamente al ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, de "mirar a otro lado" ante estos problemas y reclama "que no se premie con el permiso para permanecer en España a quienes utilizan la violencia para entrar", porque, afirma, genera efecto llamada.

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