Suecia y Finlandia agitan el tablero

Suecia y Finlandia agitan el tablero

Magdalena Andersson y Sanna Marin,

El anuncio de la intención de Suecia y Finlandia de ingresar -tras años de neutralidad- en la OTAN, ha provocado una nueva reacción de Rusia en modo de amenaza, algo que se ha convertido en una constante en el tono de los mensajes lanzados desde el Kremlin, sobre todo desde el inicio de la invasión de Ucrania. El mensaje ruso se expresa en términos de proliferación nuclear en la zona báltica. Mientras, desde la Alianza Atlántica, su secretario general, Jens Stoltenberg, aplaude la doble iniciativa escandinava, tendiendo una alfombra al ingreso de ambos países.

Esta eventual doble adhesión supondría, con toda seguridad, un profundo cambio en el orden las piezas que componen el tablero geopolítico mundial cursante, dado que las fronteras rusas perderían más de un millar de kilómetros de espacio exento de presencia directa la OTAN.

La incógnita, siempre a la espera de lo que harán otros actores de primer orden, como China, es cuál será la reacción de Putin, cuyos planes expansivos parecen no solo tropezar, sino que están provocando un mayor aislamiento mundial, si cabe, de Rusia frente a Occidente. La II Guerra Fría se antoja inevitable.

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