Forcejeo ruso-americano

Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia

| Europa Press

Mientras Lukashenko activa a los migrantes provenientes del Oriente, el Kremlin acusa a Occidente de introducir armas en Ucrania en tanto que carga contra el gobierno de ese país con la responsabilidad por la crecida tensión en el espacio de Donbás, al oriente del territorio nacional. Al propio tiempo, el problema del éxodo hacia Bielorrusia reclama templanza y firmeza, mientras en Varsovia se producen manifestaciones para exigir que no se dialogue con el régimen bielorruso.

Entretanto, otros son los cantables que se entonan en los espacios de interés histórico entre el mundo occidental; con sus cambios de capitanías, especialmente tras el paso de Trump por la Casa Blanca mientras, a este lado del Atlántico, se define una realidad geopolítica de magnitud relevante. Todo ello a la vez que Rusia, frente a la OTAN, potencia la unión contra Polonia, alentando la recluta poblacional, mientras la Alianza Atlántica señala sobre Vladimir Putin la responsabilidad estratégica respecto a Ucrania y sus gravitaciones de dominio en el Báltico. En todo caso, de relevancia incuestionable es la presión migratoria de inducción rusa sobre el flanco oriental del mundo europeo.