Protesta en Kabul disuelta por los talibanes

A tiros quedó disuelta por las huestes talibanas una protesta de mayoría femenina en Kabul, la capital afgana, tras la publicación de un duro y radical comunicado del mando gubernamental, obra del nuevo ministro del Interior, Sirajuddin Haqqani, también cabecilla de una red cercana Al Qaeda, justo en lo opuesto a la promesa de un gobierno inclusivo, suave con la comunidad internacional. Tal y no otro es el horizonte en este paso de página, dentro de la inacabable pesadilla afgana, que ya es conflicto casi global al que refluyen y confluyen problemas de muchos y muy variados tiempos y orígenes; como una revuelta enciclopedia de trances, oscuros unos y manifiestamente negros otros, incluso trágicos y catastróficos, como así lo fueron los de las neoyorquinas Torres Gemelas. Todos, de muy diversos modos, formas y maneras, imbuidos u orientados desde una óptica aberrante de versiones perversas del Islam. Sin olvidar los dislates geopolíticos de algunos de los estados involucrados geográfica y geopolíticamente en estos episodios de sesgo talibánico.