La crisis climática obliga a Biden a mover ficha

La condición extrema de los temporales que en los últimos tiempos han sacudido Norteamérica y otros ámbitos del planeta, ha llevado al presidente Biden a acelerar con urgencia la decisión de ir a una nueva ley del Clima. La violencia con que opera la meteorología, en tan plurales escenarios; todo este acaecer, implican políticamente las condiciones para que desde EE.UU. se detone con toda rapidez la reacción de la Casa Blanca cursante, puesto que fue la precedente, la de Donald Trump aquella en la que sobrevino el aciago momento político de cuestionar el Acuerdo de París de 2016. Parece de entera procedencia, del todo muy elogiable, esta incitativa presidencial, dado el porte poco menos que cósmico del asunto. En muy contadas ocasiones sobrevenían antes trances climáticos como estos que ahora se reproducen, violentamente y por doquier, en tan diversos ámbitos y con cada vez más frecuencia.