Voluntad de acuerdo ruso-americano sobre el control nuclear

Se repara en la proliferación y diversificación de las armas termonucleares de una parte y, de otra, se advierte la concurrencia de diversos aportes, más allá de los propios de esa tecnología atómica, para instrumentar bélicamente las opciones militares y estratégicas. Se hace pues obligado considerar lo radicalmente obsoletos que resultan los criterios que hasta ayer mismo combinaron oportunidad política y suficiencia tecnológica. Aparte de Rusia, Francia, Reino Unido, Pakistán, Israel y Corea del Norte concurren nuevos actores, diferentes escenarios para la colisión e hipótesis de conflicto inéditas hasta el presente, tanto en términos de ejecución como en otros de solo planteamiento o enunciado.

Para evitar errores y cuasiaccidentes acaecidos en el pasado, por el enorme riesgo que implicaron, se propone, entre otras cosas, la revisión de los protocolos de uso de este armamento. Ahora son muchos más los estados concurrentes en supuestos de esa misma naturaleza; de ahí el compartido interés expresado por Biden y Putin en despachar los encuentros pertinentes para evitar el riesgo de un eventual error de consecuencias inimaginables. Las previsiones y cuidados han de ser proporcionales a los riesgos que se pretende evitar. Habrá que felicitarse del recíproco interés de los dos presidentes y preguntarse, asimismo, si no sería más sensato que en estas reuniones compareciesen todos aquellos estados con capacidad militar nuclear.