India, sumada al ciclo diluvial

Las lluvias masivas, con rangos de precipitación semejantes a las habidas en Europa, arrojan ahora por India, cientos de muertos en la cursante rueda del cambio climático, que en este episodio indostánico se solapa con el añadido lastre pandémico del coronavirus. Las catastróficas incidencias pluviales se combinan muy negativamente en este capítulo asiático, progresivamente global, en que se traducen, planetariamente, los efectos cruzados de cuanto pudo significar el desmontaje por Donald Trump del consenso internacional sobre el clima; algo que, llevado a sus últimas consecuencias por el peso de los consumos energéticos estadounidenses, no ha podido más que repercutir globalmente en el desquiciamiento de los equilibrios meteorológicos. Parece lo más propio prever que serán otras más las brotaciones de nuevos escenarios de catástrofe, de radio supraestatal, susceptibles o no de seguir en sus respectivas escalas iniciales de aparición. Que tal cosa haya sucedido en la India no se acompañe del riesgo de una eclosión generalizada, pues sabido es que el oscuro riesgo de las desgracias hace que éstas no lleguen solas, sino con la nefasta compañía de otras.