El manifiesto de los cubanos

En términos de colectiva definición nacional anticomunista, miles de cubanos se manifestaron con la afirmación masiva de «no tenemos miedo». Posiblemente no existía manera de articular una réplica colectiva al manifiesto fundante del sistema, el que impuso una fórmula bajo la cual los cubanos, de Sierra Maestra en adelante, fueron constreñidos a vivir bajo el castrismo victorioso, en una dictadura biológicamente amortizada ya en lo que se refiere a su estirpe gestora; una administración comunista impuesta desde sus inicios por lo que fue un remedo de sucursal rusa, encargada de oficiar algo así como contrapunto, caribeño y nominal, de la vecina primera potencia del mundo.

Es tal la magnitud de esta oleada de repudio y protesta desde la población, que cabe suponer que el movimiento contestatario pueda reflejarse en otros ámbitos de la isla. Es preciso entenderlo más que solo como tormenta ocasional en un día de verano, como síndrome de hastío en niveles de saturación clínicos, históricamente irreversible por la base nacional de lo que ha sido la experiencia política del castrismo en el caribe hispánico. Pero, de momento, la respuesta oficial no ahoga en Cuba este grito de libertad.