Estado de sitio y confusión en Haití

Tras el ataque con nocturnidad a la residencia del presidente haitiano, Jovenel Moïse, en el que éste ha resultado muerto y su mujer herida, se plantea la pregunta de quién o quiénes están con los agresores. Desde meses atrás se gobernaba por decreto, mientras la pobreza y la hambruna gobernaban la situación. Con la confusión instalada, señorea la oscura y densa panorámica en el sobrevenido desconcierto causado por la situación. Un país deconstruido, sumido en un caos agravado por la pandemia, demanda en términos perentorios una intervención internacional, como opción incuestionablemente necesaria.

Junto a la eliminación policial de cuatro de los asaltantes, se anuncia oficialmente la detención de otros participantes en el asalto, además de la liberación de tres de los agentes que los atacantes habrían tomado como rehenes.

Con todo, la crítica situación del país, culminada con el asesinato de su joven presidente, refleja un estado de cosas, en parte de lo que fue la América Española, no atenuada apenas por el montante de sus recursos naturales y desvertebrada por el impacto de procesos ideológicos, colisionantes y disociadores.