Europa desglosa su percepción de China

El eje franco-alemán, moldeado ahora desde un acuerdo entre Merkel y Macron, respecto a las relaciones occidentales con China, introduce cambios ópticos y diversificación sobre los ejes temáticos de la posición de EE.UU. con el país asiático. De entrada, en lo que respecta al cambio climático y a la pandemia, en el contexto del inminente encuentro con Xi Jinping, presidente de la República Popular China que operará de interlocutor común en formato de videoconferencia. Son dos planos y niveles de relación con Pekín de los dos líderes europeos, que al respecto de conjunto occidental, operan casi como la voz de Europa y expresan dos modos de distancia y sistemas de intereses dentro del conjunto de interlocución al que responde la realidad de Occidente, compartida con Estados Unidos. Dichos niveles de relación son de simple concurrencia, de beligerancia, o de una eventual cooperación, como podría sobrevenir en la sugerida reedición de otra Ruta de la Seda. También, en términos de cooperación es de incuestionable interés para Europa la aportación de China al desarrollo económico africano, iniciado ya en el pasado con la histórica y sostenida iniciativa del mítico Zhou Enlai.