Problema climático en EE.UU

Los cientos de muertos habidos en Canadá por la ola de calor en los últimos cuatro días, componen el arranque informativo sobre un fenómeno climático que afecta al conjunto norteamericano y al resto del mundo. Dentro de la Columbia Británica -zona muy afectada por la devastadora ola de calor cursante- supone un fenómeno sin precedentes, al registrarse en los termómetros, según fuentes oficiales, temperaturas que alcanzaron los 49,5°C, récord histórico absoluto en la zona. Sin el cambio climático inducido por el hombre no se explicarían registros térmicos de estas magnitudes y su traducción a esta cifra de decesos. Contra las inducciones térmicas adversas, se alcanzó en su día un acuerdo internacional en el que se convinieron límites al empleo de determinados recursos energéticos que han sido, sin duda, coadyuvantes de estas termosubidas. El Acuerdo de París, en el que se protocolizó el consenso internacional al respecto, sería denunciado y abandonado por iniciativa del Donald Trump, demasiado receptivo a las presiones de determinados «lobbies» de la industria de los combustibles fósiles.

A estas alturas, sin los frenos convenidos en tal acuerdo, firmado en 2016, han sobrevenido estos sucesos climáticos de Canadá, con sus secuelas de muertes y sus rebotes dentro del espacio nacional estadounidense.

Así, en la Columbia Británica, con los termómetros disparados y visto lo ocurrido en Canadá, se han decretado cierres de escuelas y universidades. El sofocón térmico derivado de la denuncia trumpiana del Acuerdo de París lleva ahora el desquiciamiento climático a Norteamérica. Toda una dinámica de alerta frente a la pretendida resurrección trumpiana a la carrera presidencial.