Dos décadas de acción internacional iraní

Rohani

Las actuaciones internacionales iraníes, especialmente las de contenido militar en sus entornos árabes, se sitúan ya en la atención preferente de las acciones armadas de la actual administración de los Estados Unidos, en la propia medida que es tal entorno del sistema iraní espacio de interés cualificado para la diplomacia norteamericana en esta fase del gobierno del presidente Biden, como lo ha venido siendo para las más de las administraciones precedentes; habiendo llegado la de Donald Trump, en lo que regionalmente toca al contrapunto iraní, a la caza y muerte del jefe supremo de la milicia persa, el general Soleimani, cuando aterrizaba en Irak, país entonces aliado ya de EE.UU.

En estas fechas de la actual administración estadounidense, el presidente Biden continúa las acciones militares contra esta república confesional y coránica, por sus actuaciones armadas sobre la periferia árabe, línea esta que ya comenzó en su día el presidente Obama y siguió con el gobierno de Trump. Pero esta última operación militar contra iraníes en suelo árabe ha tensado las relaciones de Washington con Bagdad.

Veinte años de injerencia iraní en Afganistán, Yemen, Irak y Siria, según datos sistematizados por la inteligencia militar americana, son referencia bastante para entender la sensible continuidad punitiva estadounidense respecto al muy complejo híbrido poder político-militar y religioso que representa el tinglado histórico de este Irán, cuyas extrapolaciones internacionales llegaron a enlazar con la dictadura de Venezuela. Tal prolijidad operativa carece de precedentes en estados de tan desproporcionados corte político y capacidad económica.

Sobre el autor de esta publicación