Rechazada advertencia de Moscú a Londres

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Ha sido sobre el mar Negro y en aguas de la Crimea que Rusia le tomó a Ucrania en la última gran tensión entre los dos estados, y a cuenta de la supuesta aproximación crítica a un navío militar ruso por parte del destructor británico HMS Defender, que advirtió ráfagas disuasorias de un guardacostas de la armada rusa. Obvio resulta que Rusia no es un único estado en el mar Negro con aguas que guardar; hay, en cambio, otros actores en escena: Turquía, Bulgaría y Rumanía, todos beneficiarios de la recría de los atunes, que arribados desde el Atlántico tras saludarnos en el estrecho de Gibraltar, retornan una vez culminado su proceso biológico. No podía menos el Reino Unido que rechazar, por mendaz e insostenible, la amenaza rusa desde su latrocinio del espacio nacional ucraniano.

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