La UE incrementa la presión sobre Bielorrusia

El régimen bielorruso de Lukashenko, asistido por un palmario tutelaje ruso de Vladimir Putin, no llegó a calibrar el coste que podría suponerle el abordaje en su espacio aéreo de un avión comercial con destino a Lituania entre cuyo pasaje viajaban el opositor Román Protasevich y su novia, a los que la policía de Lukashenko apresó. No pudo imaginar el vecino del ruso cuánto habría de costarle el acto de piratería, ni cómo podrían ser sus arrastres geopolíticos, desde el bloqueo de su espacio aéreo a la respuesta occidental en forma de duras sanciones, nucleada por la UE y con el beneplácito de EE.UU, Reino Unido y Canadá. El inicio de la respuesta parte del Pacto de Luxemburgo como batería de sanciones que estará pendiente del visto bueno del Consejo Europeo que se reunirá en Bruselas el jueves y el viernes de esta misma semana. De aprobarse lo convenido comenzará el castigo, obligando a Lukashenko a la toma de medidas de emergencia económica, cuyos efectos afectarán directamente al día a día de la población, forzando a Putin a que lo socorra, en lo que respecta al peso económico, puesto que la presión social rebotará en el patronazgo ruso, ante la debilidad del régimen de Lukashenko. En este puzzle no se debe olvidar la posible intención de Putin para anexionarse los territorios de Bielorrusia, aprovechando esa debilidad, tal como hizo en la península de Crimea.