Gélido deshielo en Ginebra

Contradictorio arranque del proceso de diálogo entre los máximos dirigentes de EE.UU. y Rusia, por la ostentada y recíproca frialdad de sus comparecencias, en el inicio del convenido camino de eventual arribada a posibles acuerdos. Solo un principio de compartido propósito de acariciar un remedo de avenencias, desde la idea de una eventual hipótesis de pactos sobre materias a debatir, parece el muy fantasmal margen de factibilidad que todavía a estas horas, soporta el compás político correspondiente al recíproco avizoramiento personal de Biden y Putin. Todo un principio de contradicción, como el que pretende expresar el encabezado de esta nota.

De puro y estricto hielo es la realidad de la que arranca esta cita ginebrina. Aunque una cuestión de principio, importante como tal, es la que se establece. Mientras se habla no se hace. Y mientras ha fluido este gran ciclo de silencio político entre el mundo libre y el que no lo es, se ha acumulado la creación de cosas que son óbices para la paz en la tierra, por Oriente y por Occidente.