La responsabilidad china en la pandemia

La opción política del presidente Biden de un encuentro en Moscú con Putin, en el primer cara a cara desde que ostenta el cargo presidencial, arranca con dificultad de bulto en lo relativo a las relaciones con Ucrania, cuestión a la que hice referencia en la nota de ayer. Pero hoy, su inicio al abordar lo que respecta a las relaciones con China, el otro gran interlocutor comunista del Este continental, el horizonte tampoco aparece exento de gruesas cuestiones, de bien distinta naturaleza: las del origen del virus. Más precisamente, si es natural o espontáneo, resultante de un trance de laboratorio. Que la OMS (Organización Mundial de la Salud) terciara en el debate, al validar la versión del régimen de Pekín de que solo había mediado el curso natural, dejó establecida oficialmente la «verdad». Pero el último proceso de indagación científica, liderado por dos investigadores, uno inglés y el otro noruego, al advertir datos ajenos al proceso natural podría estar haciendo venirse abajo la versión oficial (y su ratificación por la OMS) sobre lo supuestamente acontecido en Wuhan.

El doctor Anthony Fauci comienza ahora a dar crédito a aquello que algunos sospechaban: que el virus podría haber escapado de un laboratorio. La versión oficial china parece hacer aguas. Y al propio tiempo, como consecuencia de ello, sobrevendría la cuestión de una eventual responsabilidad del régimen pekinés, a la vista de las consecuencias planetarias por causa de errores de base en el esclarecimiento del origen de todo esto.