Ucrania, un problema para Biden

La opción diplomática del presidente Biden de arrancar en sus proyectos internacionales con un encuentro en Moscú con el presidente ruso empieza con una dificultad aparentemente no considerada. Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, pretendía que ese encuentro fuera posterior al que se celebrase con él. No ha sido posible. La dificultad tiene un nombre: el del gaseoducto submarino ruso, con el que Putin quiere suministrar a Alemania ese combustible. Una opción marítima que descarta la alternativa de hacerlo a través del paso ucraniano. Esta marginación, sustituida por la vía marítima, aparta de modo implícito la garantía norteamericana contra las presencias rusas, expresadas en términos militares, y las presiones sobre el oriente de este país; dato que enlaza con los precedentes bélicos y las consecuencias territoriales resueltas en mermas territoriales para Ucrania. De otro punto, el interés tedesco se corresponde con el de la UE: una opción de relevancia en el diseño geopolítico de Biden en la dinámica de su relación con Rusia y con Europa.