Resonancia europea de una victoria merkeliana

Rotunda victoria de la CDU de Angela Merkel en las urnas de Sajonia, antes de las de septiembre y frente a los pronósticos que daban una previsible ventaja de la extrema derecha. Conforme a las encuestas lo alemán seguirá en la prevalencia del quehacer europeo. Factores de continuidad no esperados, tan significados y singulares a la vez. Todo un dibujo de muy específicas permanencias personales en clave de sabida moderación y templanza. Dicho de otra manera: todo un brazo favorable a la estabilidad de los enunciados que demanda la UE y convienen a la firmeza, al equilibro y solidez de ésta; todo ello, ante el modo de interrelación preciso frente al arriscado binomio que componen la Bielorrusia de Lukashenko y la Rusia del encampanado Putin. Lo que se plantea por Europa en términos de estabilidad, se hace también a mayor conveniencia de Occidente, frente a las inercias rusas y el poder chino: lo occidental es garantía de civilización propia. Europa es clave de Occidente; y Alemania, compartida piedra angular de Europa. Mucho de esto viene a sugerir la victoria de Merkel.