Saturación de la amenaza china sobre Taiwán

EL sostenido crecimiento de las incursiones de la fuerza aérea comunista sobre el estrecho de Taiwán, que separa el estado del mismo nombre del espacio que ocupa la China roja, ha llegado a niveles de saturación que cuestionan los rangos de paz en las relaciones políticas entre estados. Ello implica que esta situación abra la interrogante de hasta dónde y cómo puede prolongarse sin que se activen los mecanismos diplomáticos pertinentes; principalmente, los que corresponden a la ONU, por vía de su Consejo de Seguridad.

Obviamente, el tema de Taiwán, la cuestión de Formosa, es inseparable del otro, global, el de las relaciones Este-Oeste y, dentro de él, del pulso que sostiene la OTAN con el binomio chino-ruso; de una parte por el tema de Ucrania, expresado en el despliegue militar del putinismo junto al oriente ucraniano, luego de sus anexiones territoriales en ese oriente europeo; y, junto a ello, el «paquete» del comunismo asiático del binomio chino-norcoreano, estérilmente explotado durante los tiempos de Donald Trump en la Casa Blanca. Dentro de este polinomio geopolítico es necesario encajar los sobrevuelos de la aviación pekinesa sobre el estrecho de Taiwán, cuestionando la soberana independencia de Taipéi: cosa que, absolutamente, no resulta de recibo.