Biden: una propuesta global proporcionada

A un problema global, como es el de la pandemia vírica, corresponde una propuesta de solución también global, como la apuntada por el presidente Joe Biden, desde su gobierno, para que se levanten las patentes que gravan la fabricación de las vacunas que se aplican para prevenir la expansión de la epidemia a lo ancho del planeta. Que se pueda entender la lógica del rechazo propalado por fabricantes de estos fármacos no empece el reconocimiento de la regla de proporción y racionalidad, implícitas en la iniciativa de la Casa Blanca. Nunca más imbatible la verdad del refrán hispánico que afirma «a grandes males, grandes remedios». Vistas las lógicas reacciones de rechazo de las empresas productoras de las vacunas, cabe considerar, como cuestión de principio, la posibilidad de un pacto internacional, acaso apoyado por Naciones Unidas, para que se arbitren unos fondos globales de financiación «expost» y así reponer costes y atender los beneficios empresariales diferidos por la perentoriedad y lo urgido, por razón del peso, global y ciego, del escenario pandémico.