El desaire de Erdogan arrastra consecuencias

La imagen del presidente turco Recep Erdoğan, quizá llevado de sus inercias otomanas con el género femenino, en aquel encuentro en Estambul con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y su homólogo en el Consejo Europeo, Charles Michel, ha dado pie a un incidente diplomático por entender ahora Mario Draghi, que fuera presidente del Banco Central Europeo, que hubo preterición otomana con la dama europea de resonancia germana, al reservar el protocolo asientos solo para los dos varones, uno de los cuales ha señalado el desdén objetivo que ha significado el ninguneo mobiliario aplicado a la presidenta del referido órgano de la administración europea. El incidente tiene arrastre histórico, acaso de resentimiento por el desenlace de Lepanto.