La vacuna, un intermedio con Rusia

La vacuna Sputnik, fabricada por Rusia y en un primer paso del mercado europeo adquirida por Alemania, se resuelve como terapia para la tensión geopolítica entre la Unión Europea y la potencia post-soviética que la produce; la presión de las comunidades autónomas sobre el presidente del gobierno, en su compás de política internacional con la visita a Luanda para atemperar la presión política por las carencias de suministro ante el peso estructural de la pandemia vírica, ha situado la gravitación geopolítica de una cuestión sanitaria que incide y modifica los enunciados previos del mundo europeo frente a la actual estado ruso, que mezcla su presente discurso de poder con la oferta de su vacuna contra el virus pandémico cursante. Es notable el hecho de la incidencia que ha tenido la vacuna rusa en este cambio de la relación Este-Oeste, con la acogida inicial de la Sputnik por parte de Alemania, seguida después por el resto de Europa. Bienvenido sea el remedio clínico como coadyuvante a la distensión estratégica.