Trump, alzado por los suyos en Orlando

Ha sido como el primer paso por su senda de resurrección política, entendida ésta como proceso de voluntad expresa de hacerlo con sus incondicionales, en compartidos términos de beligerancia contra la realidad y la contundencia de los hechos acaecidos: los de su derrota electoral, y por ello mismo, inapelables. Todo lo que cabe entender como un ritual de obcecación. Frente a la evidencia de que no hay más cera que la que arde, el insistir trumpiano contra la realidad. Ante esto, lo actuado en Orlando es un empeño de incoherencia política en un ritual de masas: un suceso de reaparición para seguir insistiendo en que la victoria fue suya, de los republicanos y no de Joe Biden y sus demócratas. Todo ello vale como anécdota de muy cumplido peso para que pase al recuento de las curiosidades y extravagancias en la crónica política estadounidense.