La beligerancia antirrusa de la Unión Europea

El acuerdo de la Unión Europea sobre imposición de sanciones a Rusia por el caso Navalny, es algo más que una simple respuesta puntual a la impertinencia del ministro de información soviético con José Borrell, representante de la UE para las relaciones internacionales. El sentido y fondo de esta decisión comunitaria no es otro que el alcance internacional de la barbarie totalitaria que supuso la acción de envenenamiento del opositor. Es de señalar que en el formato de esta nueva situación, las tensiones con Rusia incluyen listas de funcionarios responsables de iniciativas o actuaciones de especial y cualificada gravedad dentro de diversos ámbitos y coyunturas. El progreso técnico permite acciones en este sentido que hasta ahora no resultaban practicables. En esta evolucionada tensión es preciso señalar que una panorámica pormenorizada de la tensión internacional con Rusia incluye ámbitos implícitos, parejos, del mundo comunista ruso, como China y otros afines del mismo universo levógiro. Se abre paso una nueva y globalizada dialéctica internacional.

Da mucho de sí la sobrevenida beligerancia antirrusa de la Unión Europea.