Colombia acoge a un millón de venezolanos

La concesión por Colombia del estatus de refugiados a un millón de venezolanos, es noticia de relieve global, en la medida que abre el portón del continente a la solidaridad iberoamericana frente a los estragos de la dictadura de Venezuela contra la población de un país tan rico como económicamente devastado; además de, en lo político, esquilmado por la negación de derechos y libertades. La iniciativa colombiana merece ser resaltada tanto por su valor en sí, como por lo que supone de aliento y acicate por el conjunto iberoamericano en general, más allá de aquellos que solo son limítrofes y al margen de su capacidad económica. La solidaridad política es, al cabo, tan relevante como lo otro. La gran cuestión pendiente en la América de habla española no sería otra que la de enhebrar, concertar y, si fuera factible, ir a una institucionalización bastante de la entidad histórica compartida.