Turbulencia institucional por rebote internacional

El alineamiento con Rusia en la causa soviética a Navalny, embridada con descalificaciones de la democracia española que remedan las palabras de Lavrov, el ministro de asuntos exteriores de Vladimir Putin, causante de las desgracias personales y políticas del rebelde dirigente al que primero envenenó y luego ha encarcelado en su regreso a Moscú, compone una cota de transgresión política nacional de la que es difícil, por no decir imposible, encontrar precedentes en los anales de la crónica política española. El suceso es de una enjundia escandalosa y descalificador hasta la saciedad. Algo de lo que se esperan efectos, consecuencias, de la mayor significación y cuantía.