El apoyo chino-ruso al golpe birmano

La entente chino-rusa de apoyo a la restituida dictadura birmana se estrena con un arresto domiciliario, por la posesión de unos walkie talkies, considerados equipos ilegales de comunicación de la líder civil Suu Kyi, anciana de 75 años, «por importar de forma ilegal» -se afirma- equipos de comunicación.

El consenso de estas dos potencias sobre la restablecida dictadura en el sureste asiático tiene lecturas diversas. Desde la que ve en la postura chino-rusa una defensa de mínimos sobre las novedades birmanas, limitándose a bloquear sanciones de origen internacional, como las de Naciones Unidas; o la de solidaridad en la comunión explícita en el marxismo y el leninismo.