China, contagiada por el debate sobre la pandemia

Li Wenliang, oftalmólogo chino, silenciado por las autoridades de Pekín desde su propósito de compartir las tesis generalmente asumidas sobre el origen chino del Coronavirus y su consiguiente pandemia, encabeza las imputaciones y origen de la localidad china de Wuhan como punto original de la pandemia que, en esta ocasión, trae al mundo de cabeza. La ola global sobre ello, al arrastrar el estigma de la impotencia nacional de los chinos en detener el eco y el despegue del primer brote del virus es baldón y lastre, para los sueños del régimen ocmunista establecido donde la cuna de Mao. Tambien, el peso de la OMS en la gestión del tema pudo entorpecer la salida discreta al descrédito de tal incapacidad.

Al final ha sido la irrupción de una agencia japonesa, aireando las dificultades, lo que ha venido a traducirse en la conversión del Coronavirus en una fuente de contagio para la fuente misma de la pandemia que trae al mundo de cabeza.