Más allá de la reclamación en la comunidad científica

Habrá, seguramente, que revisar en cierto modo el propio concepto de pandemia, inspirándolo desde la idea de sólo una gran infección global hasta la idea de sólo daño del mismo porte y dimensión, aunque radicada en diferente y distinto origen. El problema es que no es sólo un germen, sino la idea de hacer las cosas de distinta manera, de diferente modo.

Se trata de organizarse de diferente manera. O sea de otro modo de trabajar, de concertar los distintos discursos de pensamiento, los esfuerzos de todos. Así mismo, tanto como un desarrollar la gestión de la ciencia ordenada hacia un menester nuevo: el de hacer más rentable, suficiente, el pensamiento que la humanidad necesita. Puede y cabe considerar ahora que lo urgido por el pensamiento en este tránsito ya abierto hacia la vacuna contra el coronavirus y otros gérmenes susceptibles de aparecer, puede y debe acompañarse de una dura reformulación de los presupuestos ideológicos sobre las prioridades últimas de la investigación científica. Algo así como llegar a una investigación que sea camino por el que llegar a un tiempo todavía mejor que el de los hallazgos habidos. Cabrá decir así que se ha llegado a unas contribuciones siempre más gratificantes de los modos.