La constante de Gibraltar en el desaire turístico de Londres

Las mezcladas cuentas de churras y merinas sobre los riesgos pandémicos de la España peninsular y los correspondientes a nuestros archipiélagos de Baleares y Canarias, vecindad la de socios en la OTAN tras haberla tenido como socios en la Unión Europea, hasta que sobrevino, tras la sugerencia trumpiana, la aventurada y muy polémica disociación del Brexit. Pero antes que toda otra cosa de dimes y diretes, el mal sabor de boca que resta de lo actuado por Londres, resulta de un disenso de alma, entre Londres y Madrid como fruto de la apropiación británica de Gibraltar. Eso y ninguna otra cosa o sinrazón es la clave última del dispenso constitutivo y del todo constituyente del desencuentro entre Madrid y Londres.