Carta abierta sobre una gestión oscura

En muy escasas ocasiones se había producido una intervención de mano española en un problema político extranjero. Me refiero al eco que ha tenido la carta de un presidente electo de Venezuela –en circunstancias tan revueltas y oscuras como las que actualmente priman en esta nación– tras del establecimiento de un régimen dictatorial luego de la derrota sufrida por el gobierno del régimen chavista allí imperante, en las últimas elecciones libres. Se trata de la misiva de Juan Guaidó, elegido presidente del país por los miembros de la Asamblea Nacional, órgano constitucionalmente establecido para designar por mayoría electa al Jefe del Estado. Los lectores recordarán que Guaidó fue recibido por el Gobierno español en términos palmariamente reduccionistas e insuficientes; más reduccionistas que los dispensados por otros Ejecutivos del mundo occidental, comenzando por el propio gobierno norteamericano. En estos momentos la correcta recepción a Guaidó alcanza a la práctica totalidad de los Gobiernos occidentales, incluidos naturalmente los de la Unión Europea.

La cosa se vino a complicar con la visita a España de Delcy Rodríguez, vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro, que en sus horas españolas incluyó la asistencia personal del actual Ministro de Transportes, que incluso la acompañó en el aeropuerto de Barajas, desde donde continuó vuelo a otro país europeo.

Llegados al punto en el que se hace referencia al porqué de la carta de Juan Guaidó se debe precisar que fueron las gestiones políticas de José Luis Rodríguez Zapatero como mediador en el conflicto suscitado por las declaraciones de las fuerzas opositoras al gobierno de Maduro, mediación que se extendió durante un notable margen de tiempo.

La ausencia de todo resultado de este proceso de mediación lleva al entendimiento de que al cabo de todo ello lo único claro es que el dilatado compás de la inútil mediación sólo tuvo sentido en el contexto de un proceso orquestado por la dictadura política del presidente Maduro.

Lo oscuro de la gestión corresponde sólo al papel desempeñado por el que fue presidente del Gobierno español, y establece sólidamente la conclusión de que en este trance la aportación de España a la libertad del pueblo venezolano no sólo ha sido negativa, sino que ha abundado en la evidencia de que lo desde aquí aportado al problema de la libertad y el socorro al pueblo de Venezuela ha sido de una manifiesta complicidad con la dictadura allí establecida.