El parlamentarismo europeo, contra la anexión de Cisjordania por Israel

Que el parlamentarismo europeo, prácticamente en bloque, se haya pronunciado contra la anexión israelí de Cisjordania en una maniobra colonial estrictamente anexionista y con pretensión legitimadora de las ocupaciones sucesivas al cabo de un tiempo muy reciente pone de relieve que tales prácticas carecen de viabilidad y curso en estos tiempos de ahora. Junto a este acontecimiento institucional de las democracias de Europa, en el contexto de la pandemia, no sólo deja para el recuerdo del mañana los estragos físicos, sino también una renta de conciencia política compartida que encierra el mensaje de que el mundo, efectivamente, comienza a ser otro en ámbitos que anteriormente resultaban poco menos que impensables.

Este cambio en la física de la evolución política internacional obliga a una reflexión sobre los términos en que los procesos históricos integran en su dinámica cuestiones que hasta el presente no tenían incidencia o relevancia en los acontecimientos políticos nacionales e internacionales. Tal es el punto en que ahora la casi sorprendente expansión de la pandemia en el Lander de Wetfalia-Renania afecta a la práctica y el discurso sobre la política interior alemana que, con toda lógica, condiciona las perspectivas de la señora Merkel en sus relaciones internacionales dentro y fuera de Europa.

Justo lo contrario a la renuncia rusa a las programáticas de seguridad sanitaria nacional, arrumbándolas con la decisión de celebrar con un gran desfile, en todas sus implicaciones respecto al orden de la concentración de masas frente al coronavirus. Con todo lo que ello implica sobre la base del discurso político e ideológico de Putin respecto de estas cuestiones, al sacrificar al primado putiniano, e hipernacionalista las normas prácticas más elementales para evitar la expansión de la pandemia.