La acusación a China sobre Hong Kong

No son palabra menores las del secretario de Estado, Pompeo, contra la pretensión del Gobierno de Pekín de reconducir la ex colonia británica de Hong Kong a términos de acatamiento político de sus criterios, expresados en términos de un documento ahora librado por el régimen comunista chino que la Administración norteamericana ha venido a considerar desacordes con la letra y el espíritu del Acuerdo por el que la colonia británica pasaba a ser una entidad políticamente autónoma dentro del marco de la soberanía de Pekín, como antes lo había sido de la de Londres.

El acuerdo era de ambigüedad manifiesta, aunque bastante para que China se librase del baldón colonial y la comunidad local siguiera con su fuero. Así, la postura del Secretario de Estado parece impecable desde la moral jurídica del “Pacta sunt servanda” (Los Pactos deben Cumplirse”). Los honkogneses llevan razón en sus protestas y no los de Pekin.