Sorprendente pasividad de Trump ante la arribada iraní a Venezuela

La llegada a Venezuela del primero de los cargueros con gasolina enviados por la República Islámica de Irán, a petición del régimen de Nicolás Maduro, toda vez que por la desestabilización plena en que se encuentra sumido el país, cuyas reservas de crudo son unas de las importantes del mundo, llevaron a la dictadura en que se resolvió el chavismo a pedirle a Teherán que salvara a Venezuela del colapso en que se sumiría de no ser repuesta en la disponibilidad de ese carburante crítico, del que es inseparable el mantenimiento de muchos servicios.

Pues bien, esta arribada inicial desde el Golfo Pérsico del primero de los buques cisterna que componen la expedición de socorro, enviada por el régimen de los ayatolá iraníes, en un gesto de beligerancia manifiesta contra Washington (en respuesta muy clara a la muerte que dieron en Iraq los Marines a la estrella político-militar del régimen de los Ayatolás), no parece tener en esto la explicación suficiente, satisfactoria, del porqué el convoy iraní de la gasolina ha llegado al punto venezolano de destino.

Cabe no obstante la probabilidad de que lo sorprendentemente pasivo de la respuesta estadounidense tenga su explicación en la probabilidad de que ésta sea un megasuceso aplazado.