Atmósfera quirúrgica para el rescate turístico español

Dentro de los factores determinantes de la imprevista implosión del sector turístico español en esta temporada veraniega de manera principal, al afectar tanto al flujonacional como al extranjero y al hecho de que uno y otro - aunque en distinta proporción - utilizan tráfico aéreo, era el recurso a recortar el número de plazas disponibles en cada vuelo, lo que se habría de traducir en el desplome económico de cada una de las utilizadas. La cuestión afectaba tanto a la demanda turística peninsular como a la insular de Canarias y las Baleares.

Surgido el problema de la colisión entre interés económico y el riesgo del contagio del Coronavirus, derivado tanto de la proximidad puntual entre el pasaje como de la densidad de riesgo ambiental resultante de la masa de viajeros ocupantes de la cabina, no se había reparado, a lo que se ve en la alternativa posibilidad de una depuración ambiental suficiente para una atmósfera parangonable con la médicamente establecida en hospitales Les para los quirófanos en trances de cirugía.

Más allá de la muy importante averiguación de este remedio del destilado atmósférico y cribado ambiental aplicado para el transporte aeréo, con lo que se logra resolver una disyuntiva poco menos que dramática para las opciones nacionales de salvar el turismo o prevalecer frente a la pandemia del Coronavirus. Y con ello, al paso de esta sola cuestión, se agita la interrogante, ante la establecida coyuntura sobre cuantos otros asuntos más podrían estar esperando otro rescate como el del turismo.