Tensión geopolítica junto a la pandemia planetaria

La ejemplar eficacia de Taiwan en la acción ante la pandemia del Coronavirus, ha mutado en piedra de escándalo político en el horizonte internacional ante la Asamblea Mundial de la Salud, que se habrá de celebrar el domingo próximo. Pero el escándalo tiene su clave en el hecho de la propia eficacia taiwanesa frente a la arrolladora marcha del virus, sino en la propia cuestión de la existencia misma de esa isla en formato político de Estado soberano.

En términos de relato histórico objetivo, lo más cierto es que el 14 del pasado mes de Enero la OMS dice que la investigación preliminar del Gobierno chino no ha encontrado evidencia clara de transmisión vírica de humano a humano, dos semanas después se declaró la "emergencia sanitaria mundial”. Tedros Adhanom aseguró que había una campaña racista en su contra, orquestada desde Taiwan. Lo que Taiwan denegó, obviamente.

La ejemplar y envidiable eficacia taiwanesa; ejemplar para el menester de los Estados ante el desafío de la pandemia, y envidiable para Pekin, al que se le ha vuelto a atragantar el rango de la eficacia de su diminuto desafiante. Y junto al  implícito desafío entre las dos partes en la guerra en el pasado, el misterio de Tedros el africano, sin identificado padrino estatal en el universo comunista. El suyo es un enigma más en la confusa progresía afroasiática.