La vacuna antivirus, un desafío global

Desde el estribo del debate político nacional sobre la prórroga prórroga de las excepcionalidades concertadas para la mayor eficacia en la lucha nacional contra la lucha contra la pandemia global del Coronavirus, se avizora de forma más que cumplida la proporcional relevancia de la tarea internacional, ya emprendida, para el logro de una vacuna de virtualidad bastante contra la peste novísima.

 

La importancia histórica del empeño es directamente proporcional a las tensiones de rivalidad política que genera, ya prefiguradas en los trances de imputación de responsabilidades - ciertas o sólo sospechadas- en la irrupción histórica del megaproblema en que ha venido a resultar esta cuestión tan cumplidamente viral… Si este asunto sanitario, de tan catastróficas consecuencias para Humanidad, se hubiera producido en contexto internacional de menos tensión y más cooperación, lo uno no habría sido así y lo otro estaría prometiendo ya más seguros y positivos desenlaces.

 

Por ejemplo, la OMS (Organización Mundial de la Salud) sería el cauce primero y efectivo de la cooperación internacional, tal como se la concibió, y en el concreto particular de la vacuna antivírica, su consecución y logro no se concebiría con remoto sabor de quimera.