La pandemia vírica, como una esquina histórica

Por acepción escalar, por magnitud de alcances en sus respectivos efectos sobre el fluir de la Historia de las naciones, este presente de la pandemia del Coronavirus resulta parangonable, como ya se ha hecho notar en la exégesis de su impacto con el de la II Guerra Mundial. Loas daños de ésta en la economía de las naciones resultan equiparables a los que se teme y preve  que resulten del impacto que termine ocasionando el trauma vírico en la economía del amplio censo de naciones concernidas en su inmersión, padecimiento y castigo.

El porte y extensión de los daños en las poblaciones y las economías del mundo afectadas por la catastrofe vírica  se sitúan en magnitudes, en el caso europeo y para lo material, sólo remontable por vías de ayudas del porte de lo significado por el Plan Marshall. En el presente, la muestra – a escala obviamente menor y simbólica – sería la ayuda económica rusa a Italia, enviada por carretera. Y en doble contraste con ello, la postura del Gobierno holandés al rechazar la idea de una operación de ayuda de la UE, que desde otro Gobierno comunitario, el portugués, ha sido, con entera razón, tachada de “repugnante”.