Hibridación de tensiones internacionales

Junto al dosel internacional que forman la pandemia del Coronavirus, de una parte, y la acritud política, de otra, entre Pekín y Washington sobre las respectivas responsabilidades en la génesis de la peste global, en el horizonte de las políticas nacionales en los Estados se advierte el giro hacia la tendencia a la centralización en los esquemas operativos de los Gobiernos nacionales. Así, dentro de la Unión Europea, la Canciller Merkel ha dictado la iniciativa de reducir la competencia de los Länder para transferirla al ámbito central del Estado. Y junto a ello es de advertir la militarización organizativa de los servicios médicos y de la propia organización hospitalaria.

Viene ello a revelar que es alemana la definición de la tendencia hacia la centralización de los criterios de lucha contra el Coronavirus. Y junto a ello, además, es de advertir qué manera pueda operar como espejo en el que la política española se mirara no sólo en la estrategia contra el virus sino también en la  réplica del Estado contra la presión del separatismo.

O sea, que si Angela Merkel recorta frente a los Lander, fuera lo más deseable que por la Moncloa no calaran complacencias estructurales con los nacionalistas de Cataluña y Vascongadas