Las hordas del chavismo tirotean el auto del Presidente Encargado

La grave crisis nacional que atraviesa Venezuela ha estado a punto de pasar a convertirse en otra de mayor escala, regional, si los disparos que impactaron en su automóvil hubieran hecho blanco en el cuerpo de Juan Guaidó. El hecho tan relevante de que sean hasta 50 los Gobiernos que tienen reconocida la razón representada por éste, dimensiona de forma más que sobrada la trascendencia que habría tenido el suceso de haber acertado los pistoleros en su cometido.

El episodio de pistolerismo, centrado en esta ocasión en personaje de recrecida relevancia para la opinión pública estadounidense, revela el peso de una realidad nueva en la diarquía dictatorial del chavismo que controla la dictadura: de una parte, el propio Nicolás Maduro, autor del Golpe de Estado, y de otra, Diosdado Cabello; el primero, conductor de autobuses, posteriormente regresado de los Talleres Revolucionarios de La Habana castrista,y el segundo, de extracción castrense, al que Maduro asignó la Presidencia de la Segunda Cámara del régimen. Uno y otro, compartieron la proximidad más inmediata de Hugo Chávez cuando éste llegó a la fase final de su enfermedad. Ambos se creían sucesores y albaceas testamentarios de Hugo Chávez cuando dieron La orden de a con acabar el Presidente Encargado.