De la degradación de Guaidó a la visita de D. R.

Maletas adelante de la vicepresidenta de Venezuela Delcy Rodriguez y mirada atrás de un ministro español, la cuestión recién abierta entre Caracas y Madrid hace rodar efectos por ambas vertientes. La confusión demanda aclaraciones, por resultar muy muy insana e inconveniente. Políticamente peligrosa. El disminuido rango del personaje, desde La Moncloa, es algo más que protocolario. Corresponde al fondo del problema de Venezuela. La derrota del chavismo fue tan rotunda que determinó la suspensión de la continuidad presidencia, obligándole a la convocatoria de un referéndum revocatorio. Nunca lo hizo Maduro. En su lugar usurpó Poderes Constituyentes y promulgó otra Cámara, la Asamblea Constituyente, para que la presidiera un militar, compadre suyo en el chavismo.

Guaidó es Presidente Encargado de la Asamblea Nacional, además representa a la Oposición y a la entera Venezuela, porque su mayoría nacional es la que ganó las últimas urnas libres elecciones habidas en el país.

Entre tanto, abierta está interrogante sobre qué era el correo porteado en la veintena larga de maletas que portaba la señora Rodríguez en su cuestionado paso por Madrid Barajas, a despecho de Schengen.