La devaluación de Guaidó nos aparta del bloque político europeo

El vuelco político español con la dictadura comunista venezolana, traficada con el golpe de Estado de Nicolás Maduro luego de las últimas elecciones libres habidas en el país, ha venido a consumarse tras de la breve estancia en Madrid de Delcy Rodrígez, segunda jerarquía del que sólo fue tinglado chavista y que se vino a entrevistar con el ministro Ábalos. Sin que se diera una explicación fiable de su encuentro, aunque tal suceso se produjera en un contexto de manifiesta complejidad, por hechos tales como la visita al Estado venezolano del ministro ruso de Exteriores, Lavro. El relanzamiento de las conexiones políticas funcionales de Cuba con Venezuela, que incluyen participaciones directas de La Habana en las funciones propias del Gobierno de Venezuela en órganos del régimen castrista; pero sobre todo, por el cambio de base del Gobierno español desde su  régimen de coalición entre el Partido Socialista y las huestes del partido de Pablo Iglesias, históricamente identificado con la izquierda más radical del chavismo.

Confluye todo ello en el vuelco de esta Moncloa contra el signo ideológico contra Juan Guaidó del frente venezolano vencedor democrático del frente chavista y, sobre todo, lo que más viene a pesar es la pasada por el forro de esta Moncloa de Sánchez del hecho diplomático capital de que 50 Gobiernos hayan venido a reconocer la irrebatible legitimidad democrática de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.