El chavismo se precipita en clave de globalización

La salida de Venezuela de Juan Guaidó, de su tierra natal, llevando consigo su condición  político-jurídica de presidente virtual de sus compatriotas, al representar a la mayoría de la Asamblea Nacional resultante de las últimas elecciones libres habidas en su patria, contra cuyo veredicto Nicolás Maduro perpetró un golpe de Estado, al rebelarse contra la Constitución que le obligaba a convocar un Referéndum Revocatorio de su mandato, por la abrumadora condición de su derrota, y en vez de ello, por su cuenta y riesgo, contra todo Derecho, creó otra Cámara, la Constituyente, como fuente de legalidad, a cuyo frente colocó un militar de su misma cuerda ideológica, como segunda Jerarquía del mutado régimen chavista, convertido por lo cual, llanamente, en dictadura comunista, a imagen y semejanza del sistema imperante en la Cuba del castrismo y,previamente, en la Rusia bolchevique, de cuyo vientre histórico nació el poder biográfico de Vladimir Putin, actual huésped del  Kremlin.

Contrapunto y de todo ese entramado son los signos valores  de lo que viene a representar, desde Venezuela y ante el entero mundo, la figura de Juan Guaidó, politicamente menoscabado por el Gobierno español de coalición social-comunsita, opuesto a reconocer la entidad Jurídico- politica, como Presidente virtual del Estado venezolano.

Contrapunto absoluto de lo ocurrido en Madrid con Juan Guaidó fue su acogida por Donald Trump en la Casa Blanca. Con lo cual sobreviene lo que se advierte y señala el título de este comentario.