Boliburgueses de aquende y allende

EL sobrevenido episodio hispánico de la visita a Madrid  de Juan Guaidó, representante en mas alta significación de la mayoría democrática que venció, cuatro años atrás, en las últimas urnas libres habidas en Venezuela, no es suceso histórico irrelevante por su histórica significación en el actual ciclo político, tan relevante en el contexto  de la Hispanidad dentro de la actual Centuria.

La entidad diferencial de este suceso político y diplomático estriba  en la circunstancia política e ideológica del Siglo XXI. Obligado insistir en ello. La entidad diferencial de este suceso político y diplomático estriba en circunstancia tan singular como el hecho de que la victoria conjunta del Centro y la Derecha careció de precedentes en la historia del chavismo. Hasta el punto de que el presidente Nicolás  Maduro, por el brutal tamaño de su derrota incurrió en la obligación de convocar un referéndum que establecía la posibilidad de que la mayoría le revocara automáticamente la Jefatura del Estado Venezolano

Sabido es que Maduro no convocó el referendum. Creó otra Cámara, la Constituyente y arrumbó la Asamblea Nacional, para cuya renovación se habían convocado las urnas. Pero quienes ganaron los comicios con mayoría bastante para proclamar Gobierno, eligieron a Juan Guaidó como presidente Provisional hasta que, cumplido el plazo hubiera otras urnas.

Así las cosas era lo propio que Guaidó, con todos los predicamentos constitucionales viniera a Europa en el contexto de las 50 naciones que han reconocido su legitimidad presidencial lograda cuatro años atrás y totalitariamente robada por Nicolás Maduro y sus cómplices comunistas y “boliburgueses”, de aquende y de allende las Américas españolas.