Si en política exterior se cede

Si la desgracia política en que está sumida la nación venezolana, bajo el peso de una dictadura comunista surgida de un golpe de Estado contra la mayoría nacional ahora representada por un político, Juan Guaidó, poco menos que escapado de su patria para encontrar en Europa auxilios desde sus constitutivas libertades, se encuentra con que el presidente del Gobierno de España se niega a recibirle porque uno de sus vicpresidentes, becario político que fue de la dictadura chavista, hace del asunto cuestión de gabinete. El problema de fondo para España no se agota en lo que corresponde a nuestra debida solidaridad hispánica con Venezuela. El problema va más allá. Se aflora con todo ello carencias de fondo en capacidades de desde las que responder a presiones más que solo impertinentes contra derechos históricos de España en el Atlántico africano referidos a la Geografía canaria y a las aguas del Sahara Occidental.

Pero a lo que estábamos, si en política exterior se cede sin las debidas contrapartidas o razones las consecuencias pueden ser ruinosas. Los Manejos de la política exterior exigen cuidados y rigores más estrictos que los seguidos y aplicados para la continuidad de Pedro Sánchez en la Moncloa.