Disenso atlántico reiterado, ahora por causa de Irán

NATO Secretary General Jens Stoltenberg speaks during a media conference at NATO headquarters in Brussels, Wednesday, Oct. 23, 2019. (© Virginia Mayo/AP Images) |

Una vez más, ahora por causa de la tensión resultante de la eliminación del caudillo militar de la República Islámica de Irán, decidida por el presidente  norteamericano Donald Trump, aflora el desacuerdo en el seno de la OTAN entre la Unión Europea y el criterio a este respecto por parte la Casa Blanca. Si J. Stoltenberg, en nombre de la OTAN se inclina por el acuerdo político, como salida a la disyuntiva, la opción trumpiana persiste en variables de presión sobre Teherán sin recurso a las armas.

La Unión Europea, sin embargo, no desiste ni renuncia a un Acuerdo en Materia Nuclear con la República de irán, planteando la vuelta a una negociación, conforme los términos definidos por Stoltenberg este último viernes sobre el problema iraní. Una cuestión que no responde a culpas de orden apreciable por el derribo de un avión de pasajeros con centenar y medio de víctimas mortales, sino por la existencia de constantes de presión iraní sobre el Golfo del Petróleo, al igual que sobre sus entornos de Siria, Iraq, Líbano, Yemen y diversos microestados árabes en el contexto oriental del Golfo.

Se trata de un espacio geopolíticamente crítico, de cuya agravación por parte de Irán tiene principal responsabilidad la diplomacia el presidente Trump desde que en su día abandonó el Acuerdo suscrito con Iran por la Comunidad Occidental. Pero a lo que contribuyó también el engranaje supraestatal sostenido por Irán desde las constantes chiíes existentes en la zona, militarmente articuladas por la Guardia Revolucionaria pautada a través del General Soleimani, eliminado por decisión del Presidente Donald Trump.